¿Cómo utilizar la Literatura?
La idea de que la obra literaria es siempre un tipo de producción “peculiar”, lejana
al uso cotidiano de la lengua, y la creencia de que los textos literarios siempre presentan
recursos estadísticos que los hacen ajenos a las auténticas necesidades comunicativas de
los aprendices. El estudio literario cumple la
función de potenciar la formación estético-literaria del aprendiz. En estos casos, no es
procedente subordinar la literatura a actividades de práctica lingüística, porque el
alumno ya conoce la lengua.
Los textos literarios ofrecen siempre varios niveles de “significado” y,
en muchos casos, también nos brindan más de un “sentido”. Incluso textos
aparentemente “complicados” pueden ser aprovechables por aprendices de los
primeros niveles, si sabemos cómo orientar las actividades para que ellos extraigan lo
que nos interesa, con el fin de contribuir a su mejora de la lengua o al incremento de su
capacidad inferencial.
Se considera que disfrutar de la lectura de textos literarios desde los primeros
niveles de aprendizaje de una lengua es muy interesante en la línea de potenciar el
componente afectivo dentro del aula, además de otras cuestiones, como, por
ejemplo, el afianzamiento de estructuras lingüísticas, la asimilación de léxico integrado
dentro de un contexto de uso, el aprendizaje de diferentes registros, el uso pragmático
de expresiones hechas (y de la lengua, en general), y, por supuesto, la adquisición de
conocimientos culturales.
