En el contrato comunicativo del discurso literario es necesario comprender los
procesos utilizados por el autor para crear un nuevo enmarañado de significados
en el texto. Dicho contrato en el discurso literario establece nuevas relaciones con
el mundo, pues la literatura crea una nueva realidad que algunas veces se difiere
de la que se suele llamar de real. Aunque sea un discurso literario realista, se encuadra
en la esfera de la ficción y no de lo real.
El discurso literario es la aceptación por el lector y el autor de una regla común a los contratos de los géneros literarios, según el cual tanto el lector como el autor/narrador deben ser cómplices en la creencia de los hechos narrados, como si éstos fueran reales, sin cuestionar su veracidad. La realidad de la literatura remite a un mundo ficticio, inventado por el autor que el lector debe reconstruir.
Dentro del discurso literario el contrato comunicativo del romance no es igual al de la fábula o de la epopeya o del cuento de hadas y así sucesivamente, es decir, cada género o subgénero dentro del discurso literario posee sus especificidades contractuales, una vez que cada contrato está unido a un género dentro de una determinada situación comunicativa.

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